Yo no estudié cine para esto, ¿o sí? ¿Me fumé esos cinco años de materias desactualizadas y compañeros drogados para esto? ¿Para grabar videoclips de bandas berretas como esta? Todos hacen lo mismo: la música al mango, bailan en un campo, algo así. Yo acomodo la cámara y los miro no más. Me gustaría poder inventar alguna forma para no escucharlos y que parezca que sí.
- Disculpá, flaco. Paren la música, paren un segundo - el cantante deja de bailar en el pasto y se me acerca- ¿Podés cambiar esa cara?
- ¿Yo?
- Sí, vos, ¿sabés lo difícil que es bailar para este videoclip berreta mientras vos nos mirás como si fuésemos unos teletubies? Cristina -se dio vuelta hacia la baterista-, ¿me podés decir quién corno te recomendó a este tipo?
- Eh... Es mi primo.
- Bueno tu primo es un cerdo que no sabe disfrutar de la buena música. O por lo menos disimular que la disfruta.
- Perdón, sigamos con el videoclip, ya cambio la cara. ¿Esta está bien?
- ¿Me tomás por estúpido?
- ¡No!
"Sí, dejame terminar con esto. Quiero irme a casa."
- Mirame a los ojos cuando me hablás.
- ¿Así?
"Que alguno lo calle; ¿por qué todos en la banda se quedan callados? Creo que todos reconocen lo malo que está este videoclip. Tal vez se están cuestionando sobre su utilidad tanto como yo. Bien chicos, podrían empezar a mirar hacia otro horizonte."
- ¿Me escuchaste lo que te dije?
- Sí.
- Yo a este lo fusilo.
Y se me vino encima. Justo el cantante de la banda más hippie, inde, fuckin' alternativa a la que le filmo un videoclip se viene a echar encima. La canción se llamaba "Mateando penas". Mateando piñas. Yo no le devolví nada, lo último que necesitaba era que me mandaran al psiquiatra de nuevo.
Bueno, sí. le di un microfonazo en el ojo. Creo que no se lo dejé en compota, él también me pegó muy fuerte, que conste. Quiero que conste al menos acá.
Otra vez estoy al frente de Mariano.