Seguro me van a preguntar por qué huí si no hice nada. Igual corro, pasa que a los canas yanquis no les simpatizo. Más de una vez me cabió el encierro, pero esta no.
¡Él empezó la pelea! Yo ni le quería pegar, lo empujé no más. Y al toque pasó el auto. A toda velocidad, pareció un rayo.
¡Yo también soy más tarado! Para qué volví al bar.
Miro y parece que ya no me sigue nadie. Eso me preocupa más.
No entiendo qué culpa tengo. Nada más estoy seguro de que el alcohol se me evaporó con el ruido de la cana.
¡Encima me voy a tener que fumar todo este quilombo yo solo! Porque el sudaca siempre es el culpable. El sudaca que se escapa ahora.
No sabía que podía andar tantas cuadras sin parar.
¡Él empezó la pelea! Yo ni le quería pegar, lo empujé no más. Y al toque pasó el auto. A toda velocidad, pareció un rayo.
¡Yo también soy más tarado! Para qué volví al bar.
Miro y parece que ya no me sigue nadie. Eso me preocupa más.
No entiendo qué culpa tengo. Nada más estoy seguro de que el alcohol se me evaporó con el ruido de la cana.
¡Encima me voy a tener que fumar todo este quilombo yo solo! Porque el sudaca siempre es el culpable. El sudaca que se escapa ahora.
No sabía que podía andar tantas cuadras sin parar.
Igual estoy perdido. Escucho la voz de un policía atrás y otro adelante. De prepo gritonean mis derechos. Ya me los sé de memoria, pero gracias. Son muy considerados. Ya ni me tienen que esposar para llevarme al auto. Soy obediente, no te asustes humano rosita. No hace falta que me esposes. Bueno, si insistís. Extrañaba las pulseritas.
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