9/6/14

La pata

Lo que pasa es que más que meter la pata, se encargaba de ensuciarse hasta la rodilla y a poco bañarse en el barro.
Catastróficamente catrasca, hasta el fin del mundo. Si había algo arruinable, lo arruinaba; si había algo que podía salir mal, le salía mal. De haberla conocido Murphy, sus teorías hubiesen sido inmediatamente comprobadas.
Si una mujer es estéril, nunca falta el ingenioso que pregunta cómo están sus hijos.
Si alguien quedó huérfano, siempre hay algún tarado que suelta ‘¿Y tus papás? Hace mucho que no los veo.’
Mujer con problemas de obesidad, ‘¿Y cómo va el bebé?’
Pisar con la rueda del carrito de súper a una persona con problemas en los pies.

Todos esos juntos y mocos de mayor magnitud, aunque parecieran no existir, pueden ser recopilados en su libro de “No lo repitas”. Una guía que en lugar de ayudar parece alentarle a que se choque al menos cuatro o cinco veces contra el mismo poste, puesto que pocas son las metidas de pata que no ha echado más de dos veces.