- Bueno, dale. Abrí
ese mail, quiero ver qué tenemos.
- Te advierto que
por buena que sea la foto que acaba de llegar, esa de Lopez fumando porro
entre alumnos queda de portada eh.
- Estás loco. No
pienso dejarte poner esa.
- Vos porque te
enamoraste de la Lopez, pero la foto es demasiado buena.
- Ché, ¿A vos te
rugió la panza o a mi?
-Y, yo llevo desde
la mañana sin comer. No sé para vos, pero para mi vale la pena.
Lucas fue el primero en partirse de la risa por unas fotos que acababan de llegar, Hernán no entendía hasta que las recibió.
En la primera estaba el profesor de física bailando con
orejas de conejo en la cabeza. Después una de la directora amenazando a la
cámara con los ojos inyectados en sangre, sonriendo pervertida, y la última
del profesor de lengua y la bibliotecaria.
Cuántas peores entraron a lo largo del día, alcanza con decir que una vez terminada esa gaceta era obra de arte. Por primera
vez saldría a color. Sus páginas eran sonatas que avergonzaban al mejor, y cada
vistazo era una sensación nueva y surrealista.
Lucas y Hernán lo
sabían, eran dos artistas. Así se iban a ir del secundario, como dos
desconocidos, directores de la ganadora al Oscar entre las anécdotas de su
colegio.