Citas innecesariamente acumuladas en este lugar. Sin itálica.
"Y es preferible elegir siempre la realidad de nuestra gente, de nuestros problemas. Un intelectual que no comprende a su pueblo es una contradicción andante, y el que comprendiéndolo no actúa tendrá un lugar en la antología del llanto, no en la historia viva de su tierra.
"El poder, que practica la injusticia y vive de ella, transpira violencia por todos
los poros. Sociedades divididas en buenos y malos: en los infiernos suburbanos
acechan los condenados de piel oscura, culpables de su pobreza y con
tendencia hereditaria al crimen: la publicidad les hace agua la boca y la policía
los echa de la mesa. El sistema niega lo que ofrece, objetos mágicos que hacen
realidad los sueños, lujos que la tele promete, las luces de neón anunciando el
paraíso en las noches de la ciudad, esplendores de la riqueza virtual: como bien
saben los dueños de la riqueza real, no hay valium que pueda calmar tanta
ansiedad, ni prozac capaz de apagar tanto tormento. La cárcel y las balas son
la terapia de los pobres."
“Todos los antecedentes históricos enseñan que la libertad de comercio y las
demás libertades del dinero se parecen a la libertad de los países, tanto como
Jack el Destripador se parecía a san Francisco de Asís. El mercado libre ha
convertido a nuestros países en bazares repletos de chucherías importadas,
que la mayoría de la gente puede mirar pero no puede tocar. Así ha sido desde
los lejanos tiempos en que los comerciantes y los terratenientes usurparon la
independencia, conquistada por nuestros soldados descalzos, y la pusieron en
venta. Entonces fueron aniquilados los talleres artesanales que podían haber
incubado a la industria nacional. Los puertos y las grandes ciudades, que
arrasaron al interior, eligieron los delirios del consumo en lugar de los desafíos
de la creación. Han pasado los años, y en los supermercados de Venezuela he
visto bolsitas de agua de Escocia para acompañar al whisky. En ciudades
centroamericanas donde hasta las piedras transpiran a chorros, he visto estolas
de piel para damas copetudas. En Perú, enceradoras eléctricas alemanas, para
casas de pisos de tierra que no tenían electricidad. En Brasil, palmeras de
plástico compradas en Miami.”
"En las Américas, y también en Europa, la policía caza estereotipos, culpables
del delito de portación de cara. Cada sospechoso que no es blanco confirma la
regla escrita, con tinta invisible, en las profundidades de la conciencia
colectiva: el crimen es negro, o marrón, o por lo menos amarillo.
Esta demonización ignora la experiencia histórica del mundo. Por no hablar
más que de estos últimos cinco siglos, habría que reconocer que no han sido
para nada escasos los crímenes de color blanco. Los blancos sumaban no más
que la quinta parte de la población mundial en tiempos del Renacimiento, pero
ya se decían portadores de la voluntad divina."